El Universo
18/enero/2008
Tanto la amnistía como el indulto son actos políticos, no judiciales . Quien los propone (en este caso el Presidente de la República ) no tiene que probar la inocencia de los acusados sino la conveniencia del olvido o el perdón para el imperio de la paz y la justicia.
Es el caso, por ejemplo, de los acusados en los acontecimientos en Dayuma, ya que el Gobierno reconoce que se cometieron gravísimos errores; y también del ex presidente Gustavo Noboa, a quien nadie duda se le inició un proceso para perseguirlo políticamente.
En cambio, son dudosas las ventajas de indultar a quienes trafican con drogas o a quien firmó contratos lesivos para el Estado. En esos casos habrá que demostrar hasta la saciedad el beneficio de apartar al acusado del procedimiento judicial habitual.
Delicada tarea esta que requerirá de los asambleístas la decisión de no permitir interferencias políticas, sean estas del Gobierno o la oposición. |