La historia del fuero dirigido
Sábado, 21 de Mayo del 2005
Editorial de diario El Comercio
Es consistente sostener como hipótesis que la decisión política del Congreso de aprobar un direccionamiento del fuero de corte para altos funcionarios del Estado nace desde la vigencia del nuevo Código de Procedimiento Penal. En efecto, la preponderante figura del Fiscal General puede convertirse en una de la s pinzas de una temible tenaza, si existen sa la s de lo penal de la Corte Suprema de Justicia especializadas en el juzgamiento de tales personajes, que completen el perverso instrumento.
En este contexto, sin perjuicio de los contenidos reales del proceso seguido contra el ex presidente Gustavo Noboa, fue evidente la extrema politización del caso. Sin duda debe ser el precedente o la jurisprudencia irresponsable que provocó el actual dislocamiento de la administración de la justicia.
Es probable que tal hecho, sumado al fallido y torpe enjuiciamiento político al ex presidente Lucio Gutiérrez, haya precipitado el golpe de estado a la función judicial del 8 y 9 de Diciembre del 2004 y la caída del gobierno en la s jornadas de abril pasado.
Con estos antecedentes, lúcidamente el presidente Alfredo Pa la cio, entre sus varios vetos a la ley de reforma judicial objetó la institución de un fuero dirigido y demandó uno indeterminado para evitar súper magistrados y probablemente un cautiverio y chantaje político durante el resto de su mandato.
La mayoría legis la tiva -superado el susto de la primera batal la , no la guerra de los forajidos- insistió en el proyecto original y develó extrañas intenciones que pueden interpretarse hasta como la intención de crear un cerco al Ejecutivo. El Gobierno ha reaccionado y presentará otra reforma, iniciándose una pugna que puede interrumpir o deteriorar la restauración institucional.
Por sanidad moral deben terminar todos los intentos de politizar la justicia, por más simu la dos que estos se encubran; además, debe ser un problema que no solo preocupe al actual presidente, sino que tiene que ser prioritario en la agenda de los futuros candidatos. De lo contrario, la inestabilidad continuará y podremos ser el primer país a quién la OEA aplique la cuarentena prevista en la Carta Democrática.
|