Vistazo junio 19 de 2003
La Venganza
El Embajador, político, de los gobiernos de
Sixto Durán-Ballén, Abdalá Bucaram,
Rosalia Arteaga, Fabian Alarcón, Jamil Mahuad
y Gustavo Noboa, en su articulo “La Venganza”,
correspondientemente a la última edición;
se ha convertido en el más reciente panegirista
del doctor Gustavo Noboa. A la par de reconocer como
“apresurada y cuestionable” la renegociación
de la deuda externa que ha anunciado con pruebas irrefutables
Pinoargote sostiene que “No aparecen por ninguna
parte de indicios que permitan presumir que el presidente
Noboa se haya enriquecido ilícitamente”,
como si mi denuncia se refiere a eso, eludiendo el contenido
esencial de mi acusación: la concurrencia de
delitos como concusión, colisión, peculado,
disposición arbitraria de fondos públicos,
falsedad de instrumento público y otras raterías
menores, a más del descomunal perjuicio económico
ocasionando al país.
Yo no acuso de enriquecimiento ilícito a nadie.
Es la prensa internacional la que acusa al ingeniero
Jorge Gallardo de tener una robusta cuenta bancaria
en Panamá, cuyos fondos están congelados
por orden de la fiscalía de ese país,
hasta averiguar si su origen es o no licito, ya que
el ingeniero Gallardo dijo que es dinero era patrimonio
familiar, luego habló de que era producto de
la venta de una isla, y últimamente sostiene
que son dineros de inversionistas privados que han confiado
en él.
Ante la falta de argumentos para responder a mis acusaciones,
la última novedad que han inventado y sus defensores
de oficio también es que estoy ejerciendo venganza,
que me estoy desquitando de mis adversarios, y ahora
han echado a rodar la especie de que los ecuatorianos
están en peligro por mis odios. Dicen “todos
estamos en peligro, por el odio”, cuando deberían
decir: “todos los corruptos están en peligro”;
ésta seria un expresión acertada porque
recoge lo vital de mi tarea, dedicada a derribar estos
frágiles castillos de naipes de desmitificar
estos falsos valores que, después de haber hundido
a República, quieren presentarse con la ayuda
de algunos tontos útiles y de los infaltables
inútiles, como sus redentores, cuando lo que
son es enterradores del país. Si creen que combatir
la corrupción es ejercer venganzas, allá
ellos.
León Febres-Cordero R.
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