Quito, Jueves 31 de Julio de 2003 Diario
Hoy
BUZON DE LECTORES
Su opinión expresada a través de Diario
HOY
‘Escándalo con cola’
El análisis del 29 de julio es verdaderamente
escandaloso por su contenido amarillista, sesgado y
maledicente. Penoso es constatar que el ‘Escándalo
con cola’ pretenda desmerecer la campaña
anticorrupción que oportunamente anuncié
al país que iniciaría al asumir mis responsabilidades
como diputado de la República. Estoy cumpliéndola.
Decir que mi acusación "responde a una evidente
venganza política", sostener que "Febres
Cordero nunca precisó el tipo de delito que en
esta operación se habría cometido",
asegurar que "Febres Cordero y los socialcristianos
han desencadenado una campaña contra Bermeo",
y repetir, como cotorras, que "el ex presidente
Noboa contraargumentó que la renegociación
no solo no perjudicó al país, sino que
le permitió reducir el capital de la deuda de
$6 948 millones a $3 950 millones", es falsear
la verdad, es no querer ver la luz del día, es
pretender tapar el sol con un dedo. En efecto, los delitos
están probados, a tal punto que los dos informes
de la Comisión de Fiscalización son idénticos,
discrepando solo en las puntualizaciones de los delitos.
El perjuicio económico de casi $9 000 millones
es evidente y nadie ha podido refutar mis aseveraciones,
así como nadie ha desmentido mi afirmación
de que Salomón Smith Barney fue escogido a dedo,
que se le pagó ilegalmente $42,6 millones en
bonos globales, a 12 años plazo y con un interés
del 12% anual, que no se analizaron otras alternativas,
etc.
Si algo necesita el Ecuador con urgencia es perseguir
a los corruptos y castigarlos con el máximo rigor
que la ley permite. Estamos hastiados de la impunidad.
El país está harto de discursos y proclamas
para perseguir a los inmorales. Pero cuando alguien,
con la trayectoria política del suscrito, le
anuncia primero y le prueba después al país,
el más grande atraco cometido en toda la historia
del Ecuador, quieren hacer añicos al denunciante,
y se prestan, en coro con cierta prensa comprometida
del Ecuador, a cacarear supuestas presiones políticas
a la Corte Suprema, de persecuciones políticas
al ex presidente Noboa y varios ex colaboradores, o
venganzas políticas que, al ser ejecutadas, dejan
maltrecha "la imagen internacional del país",
como ustedes afirman.
El ex presidente Noboa sabía que, desde principios
del año anterior, he estado recabando información
de este, el más grande peculado que ha cometido
gobierno alguno. Ellos sabían de los delitos
cometidos, y han pretendido hasta el final que mi denuncia
de los bonos globales nunca saliera a la luz pública.
Hoy, todo el país, incluso cierta prensa, empieza
a conocer la verdad y a reconocer como justa y necesaria
mi conducta.
Estoy demostrándole al país que no me
equivoqué, que pese al coro orquestado desde
ciertos medios de información claramente identificados,
con el apoyo de algunos tontos útiles, y de los
infaltables inútiles, he logrado que la verdad
comience a brillar y que la justicia haga lo suyo.
Dicterios en vez de criterios. Esa es la regla que ha
aplicado el ex presidente Gustavo Noboa. En lugar de
defenderse y de refutarme, me insultó y me endilgó
todos los epítetos posibles, para terminar sosteniendo
que él pide asilo político porque los
socialcristianos tenemos secuestrado al Poder Judicial,
que su vida peligra (igual que la del doctor Armando
Bermeo), y que se considera víctima de persecución
política. Cabe recordar que el presidente del
Congreso lo invitó a defenderse en el Pleno de
la Legislatura, y Noboa rechazó, y que la Comisión
de Fiscalización del Congreso lo convocó
por tres ocasiones, negándose a asistir, ¿Cabe
hablar de persecución?
Me he visto obligado a referirme al artículo
que comento por su clamorosa falta de objetividad.
León Febres Cordero Ribadeneira
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