No es para eso
Por noticias de prensa llegamos a conocer que el palacio
presidencial se ha convertido en ‘sala de festejos’
en donde se casan, se bautizan, se celebran fiestas
rosadas los agnados y cognados del presidente y de los
de su entorno. No es para eso el palacio de Carondelet.
De lo que yo recuerdo ningún presidente constitucional
usó el palacio como sala de festejos de su parentela
o de sus amigos. En Ecuador, dolorosamente, la función
pública sigue perdiendo rango, calidad, señorío,
fundamentalmente desde Bucaram. La dignidad, qué
pena, es cosa del pasado, como que está fuera
de moda en nuestra vida pública.
José Iturralde Arteaga
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