Represión a los jubilados
Indignante el irrespeto policial metropolitano guayaquileño
para reprimir el desfile pasivo de los jubilados del
puerto nacional. Por elemental sensatez, el alcalde
Nebot no habrá impartido semejante absurdo, incompatible
con los derechos humanos de los viejos robles de la
‘tercera brigada’. Si alguien no justifica
el clamor y protesta de los jubilados, contra el Estado
maniático y moroso con la Seguridad Social, están
negando el derecho a la supervivencia de padres y abuelos
que ofrendaron la vida al servicio de la patria. Cuando
la pobreza se anida en el bolsillo de la miseria, por
inercia del Estado ingrato y cicatero, el rechazo y
la protesta son justos y razonables. Bajar la guardia
cuando nos acecha la muerte es como acariciar la cobardía
siniestra del conformismo indolente.
M. Hugo Puente Jaramillo
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