El Comercio 8 agosto de 2003
Replica a Columnista
Leer a Jorge Salvador Lara en un último libelo
“ El Derecho de Asilo” publicado en el Diario
de su dirección, de agosto cuatro del 2003, en
el que pretende defender lo indefendible, mis probadas
acusaciones contra Gustavo Noboa Bejarano y su Gobierno,
me llevan a la triste conclusión que la senectud,
que debe honrar a las personas mayores, puede también,
en ocasiones, hacerlas desmemoriadas, sin vergüenza,
ingratas y malagradecidas. Resulta que para cuando necesitó
de mi ayuda, a través del Arq. Sixto Duran Ballén,
encontrándose sin empleo, durante el gobierno
de 1984 a 1988, y se lo ayudo dándole trabajo
en el BEV, yo no era para él: “matón
de barrio, bravucón, rencoroso, vengativo, malqueriente,
temperamental, omnímodo, demagogo, falaz y sofista”.
Pero ahora, que el tiempo ha pasado y seguramente ya
no me necesita y ningún mal le ha hecho, si lo
soy. Ruégole notar señora directora, que
en esta respuesta no he usado, ni un adjetivo más,
ni un adjetivo menos, que los que él ha usado
para pretender calificarme, incluso, sin tener el valor
de nombrarme. Estas innegables cualidades de Jorge Salvador
Lara, revelan por que, él se convirtió
en el indiscutido enterrador del histórico y
prestigioso Partido Conservador Ecuatoriano.
León Febres- Cordero Ribadeneyra
Guayaquil
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