Diferentes Ópticas Diario El Comercio
20 junio de 2003
“A nadie parece importar el supuesto ilícito
denunciado por el diputado León Febres Cordero
respecto a un negocio de la deuda externa”, dice
Juan Fernando Salazar al iniciar su articulo De Wall
Street a Borbúa, publicado el domingo anterior.
Esa sola transcripción revela la estulticia,
al pretender tapar el sol con un dedo.
La fundamentada denuncia que he hecho al develar todos
los entretelones del descomunal atraco de la renegociación
de la deuda externa ecuatoriana, ha tenido –al
contrario de lo que piensa el señor Salazar –muy
amplia acogida en la ciudadanía; y los propios
medios de información, han dedicado suficiente
espacios para cubrir la noticia. ¿Cómo
puede un “analista” del acontecer nacional
negarse a reconocer una verdad tan evidente? La estolidez
queda al descubierto.
De otro lado, tratar de vincular esta seria y documentada
denuncia con las correrías de un traficante de
influencias como diputado Renan Borbúa, no tiene
sentido.
Cada cosa en su lugar. Que “la deuda externa
no interesa a nadie”, solo cabe en la fatigada
imaginación del señor Salazar. Si Precisamente
la tragedia del Ecuador está en gran medida influenciada
por la forma torpe como los últimos gobiernos
han renegociado las obligaciones del país para
con sus acreedores. Que “nunca antes Febres-Cordero
tomó a la deuda externa como potente caballo
de batalla”, como afirma Salazar, también
es falso. Es cuestión de revisar la prensa y
verificar mis frecuentes declaraciones.
La demora en completar mi denuncia radica- como lo
hice saber al país- en la constante negativa
que el gobierno del doctor Noboa tuvo para remitir al
Congreso Nacional toda la documentación requerida.
Estas son las más importantes observaciones
que merece el articulo de Juan Fernando Salazar.
León Febres Cordero R.
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