Diario El Comercio Junio 24 de 2003
Ex Presidentes Pendencieros
No tengo intenciones de polemizar con el ex presidente
León Febres Cordero sobre la denuncia presentada
por él en el Congreso Nacional y el contenido
de mi artículo “Ex presidentes pendencieros”,
publicado el 13 de junio del 2003 y referido por el
Ing. Febres Cordero en la carta fechada junio 16 que
envía a la Dirección del diario. Lo que
si debo aclarar es sobre los sucesos del 21 de enero
del 2000 a lo que él se refiere falsamente, con
el afán de ofenderme. Ese día acudí
a las 08:30 a mi despacho en la compañía
particular donde trabajo. A las 10:30 aproximadamente
me trasladé a la Subsecretaría de Educación
para presidir un acto público con motivo de la
celebración de los 15 años de creación
de la misma. Durante este acto, aproximadamente a las
11:30 conocí sobre el asalto por parte de un
turba de desadaptados al edificio de la Gobernación,
por lo que enseguida me traslaré al despacho
del almirante Donoso en la I Zona Naval para conocer
el desarrollo de los eventos y coordinar las acciones
de desalojo. A las 13:00 fui a la Gobernación
luego de que la fuerza pública había controlado
la situación. Permanecí ahí hasta
las 16:00, cuando era evidente la rotura del mando militar,
por el que acudí a medios de comunicación
para abogar por el mantenimiento del orden constitucional
y democrático. No tengo espíritu de correro
ni me cometo a voluntades ajenas con actitudes cobardes.
Respeto y aprecio la amistad que tengo con las hijas
de y toda la familia del Ing. Febres Cordero y, en efecto,
a inicios de abril del año pasado conseguí
una cita con él a través de una de ellas,
para obtener su opinión de una respuesta de solución
de límites entre Guayas y Azuay. Yo Actué
con el afán de solucionar el antiguo problema
limítrofe como coordinador de la alianza Regional
Centro-Sur, no con la intención de solicitar
favor alguno. Me pena que el Ing. Febres Cordero tenga
que responder tan frecuentemente a artículos
publicados y, en ocasiones como esta, pretendiendo descalificar
a articulistas que expresen su opinión.
Benjamín Rosales V.
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