| (El Comercio) Jueves, 29 de Mayo del 2003
Febres-Cordero: en su sitio
Por Rodrigo Fierro Benítez
A nadie se le ha visto más firme, más
sereno y más resuelto a ponerle a León
Febres-Cordero (LFC) en su sitio que a León Roldós
cuando intervino en el Canal 2 de TV en respuesta a
las perversas alusiones de las que fue objeto por parte
del ex presidente.
En aquella intervención Roldós fue claro
en situar a LFC como protagonista de ese contubernio
entre la gestión política y la conducción
económica del Estado al servicio de la oligarquía
plutocrática que ha gobernado el país.
Protagonismo estelar si, como recordó Roldós,
fue quien organizó y encabezó la marcha
de los crespones negros en apoyo a Aspiazu Seminario,
uno de aquellos plutócratas, hoy en prisión
sin atenuantes. Según Roldós, LFC y su
gallada utilizan una suerte de trapiche por el que deben
pasar aquellos que por razones obscuras se ven obligados
a constituirse en servidores ciegos y mudos de la oligarquía.
Se les saca el jugo y del trapiche salen convertidos
en bagazo. No llegarán a ninguna parte de no
habérselos juzgado como idóneos. A estos
se les abrirán las puertas del partido y hasta
puede que lleguen a diputados. Ahí está
ese personaje surrealista, Dávila, el de la AGD,
uno de los enemigos desparpajados del incorrompible
Dr. Ramiro Larrea, presidente de la Comisión
de Control de la Corrupción.
La arremetida de LFC ha comenzado contra el ex presidente
Noboa y contra Roldós. Roldós el oponente
más calificado que tiene, el de más respeto.
Es verdad que Noboa se salió de madre, humillado
y ofendido como llegó a sentirse por tanta imposición
a que le sometieron. A mi juicio hay otras y muy poderosas
razones.
El presidente Gutiérrez le ha dado todo el apoyo
político a la señora Wilma Salgado, directora
de la AGD, mujer, con las faldas bien puestas. Con nombres
y apellidos puso en conocimiento de la opinión
pública quiénes eran los causantes de
la quiebra bancaria: los Febres-Cordero Rivadeneyra,
los Pons Arízaga, los Noboa Pontón, etc.
La oligarquía plutócrata bien representada.
Y lo que es más importante y tanto ha tardado:
la señora Salgado ha dispuesto la incautación
y aprehensión de los bienes de esas aves de rapiña.
¡Desacato a todas las normas establecidas! ¡Inaguantable!
Si a esos industriales (de pacotilla), se les cobran
sus deudas ¡qué duro golpe para "la
industria nacional"! Se lamentará Joaquín
Zevallos, el de las cámaras de Guayaquil.
Si la quiebra bancaria le supuso al país un
atraco de cuatro mil quinientos millones de dólares,
un nuevo escándalo por nueve mil millones denunciado
justo en momentos en que el gobierno de Gutiérrez
ha iniciado acciones concretas contra esas aves de rapiña,
será el mejor camino para que la justicia y la
opinión pública bajen la guardia y estupefactas
desvíen su atención y su decisión
moralizadora.
Al país y a sus instituciones los van ahogando
los corruptores y los corrompidos. La situación
debe ser de tal gravedad como que el presidente Gutiérrez
tuvo una reunión con 600 miembros de las FF.AA.,
para ponerlas en alerta roja. Si Roldós no se
mantiene incólume y Gutiérrez no se para
en firme, los devoran. Ahí se quedarán
los sueños de los humillados, despojados y ofendidos.
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