| Quito, Martes 3 de Junio de 2003
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ANALISIS DE HOY
‘El debido proceso’

Las denuncias del ex presidente, actual diputado y
líder del Partido Social Cristiano, León
Febres Cordero (LFC), en contra del ex presidente Gustavo
Noboa y su equipo negociador de la deuda, no pudieron
haber recibido más rápida respuesta de
la ministra fiscal Mariana Yépez. Inmediatamente
luego de la intervención de LFC en el Congreso,
la fiscal abrió de oficio tres indagaciones previas:
una por presunta recapitalización irregular de
Filanbanco y Banco del Pacífico, otra por la
renegociación de la deuda y, la tercera, por
supuestas irregularidades en la contratación
de la firma Salomon Smith Barney. En el primer caso,
en apenas una semana se dictó la instrucción
fiscal en contra de los ex ministros de Finanzas, Jorge
Gallardo y Francisco Arosemena, así como de los
miembros de la Comisión Negociadora del régimen
de Noboa.
El Código de Procedimiento Penal permite a la
fiscal esa actuación tan ágil. Sin embargo,
mientras las denuncias de LFC, que ameritan un prolijo
trabajo de la Fiscalía, toman pocos días
para el paso de la indagación a la instrucción
fiscal, en casos como el del sacerdote Carlos Flores,
el de la red de corrupción con partidas especiales
en la gestión del ex ministro Carlos Julio Emanuel,
y varios más, la indagación previa, con
la recolección de un sinfín de versiones,
dura varios meses; pueden demorar hasta dos años,
porque lo permite la ley.
La rapidez del paso a la instrucción en el caso
de las denuncias de LFC hace que la fiscal, según
el código mencionado, disponga de 90 días
para emitir un dictamen. ¿Será tiempo
suficiente para investigar los pasos tomados por el
gobierno de Gustavo Noboa en la renegociación
de la deuda?, ¿se llamará a todos los
involucrados en las denuncias?
LFC dijo, durante su visita a la fiscal, que considera
que Gustavo Noboa debería ir a la cárcel.
Mariana Yépez, dos días después,
pidió al presidente de la Corte Suprema de Justicia
que solicitara autorización al Congreso para
enjuiciar penalmente a Noboa. El titular de la Corte
contestó que es improcedente el pedido de la
fiscal, pues el Art. 130 de la Constitución solo
habla de una autorización para presidente y vicepresidente
de la República, y Noboa es un ex presidente.
Es de suponer que la fiscal conoce la Constitución.
Se buscaba tirar la pelotita del juicio penal a Noboa
al Congreso, se ha dicho. En todo caso, la fiscal bien
puede hacer una ampliación de su instrucción
para involucrar a Noboa, o dictar otra instrucción
que lo involucre.
Más de un sector de la opinión pública
ha visto una presión del Partido Social Cristiano
en este caso, más de un medio de comunicación
ha caricaturizado a la ministra fiscal tomando nota
de requerimientos políticos. Sin embargo, el
país está pendiente del accionar de quien
dirige el Ministerio Público, ente con altísima
responsabilidad dentro del sistema procesal que ha consagrado
el aún joven Código de Procedimiento Penal.
Yépez está llamada a actuar con la mayor
cautela en un caso en el que la intencionalidad política
está evidenciada. El país espera que la
justicia actúe sin inclinar la balanza a ningún
interés político, que, si acaso se configura
un delito, se lo sancione sin sometimientos a presiones
de cualquier índole, y que en este proceso legal
reine lo que a los juristas les agrada llamar ‘el
debido proceso’.
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