| El Universo (06/junio/2003)
Prestidigitación e ilusionismo
Por Eduardo Castillo Barredo
Como ustedes saben, la prestidigitación es el
arte o habilidad de hacer juegos de manos y otros trucos
para distracción del público. Se lo distrae
hábilmente, mostrando cosas auténticas:
por ejemplo, una carta y más allá una
caja en la que se mete a una persona; luego se barajan
las cartas y se cierra la caja; y finalmente, mientras
el público embelesado no se da cuenta del truco,
el artista adivina la carta escondida, y la persona
que estaba en la urna cerrada aparece en otro lugar.
En estos días he observado algo similar. Se
exhiben hábilmente documentos auténticos
y con ellos se prueba que los bonos Globales, con que
se renegociaron los Brady y Euros en el año 2000,
le costará pagarlos al Ecuador unos 12.000 millones
de dólares entre capital e intereses, en los
30 años de su máximo plazo. Hasta aquí
algo real. Luego, ante el público embelesado,
de esos 12.000 millones de dólares reales se
restan 3.000 millones de dólares ilusorios, que
es lo que hipotéticamente hubiera costado la
supuesta recompra de los antiguos bonos Brady y Euros,
con el dinero de una igualmente supuesta venta anticipada
de petróleo (“facilidad petrolera”,
que es nueva deuda, de costo aleatorio) si hubiera sido
posible. Así se establece “el atraco más
grande de la historia” y se determina, en una
admirable operación de ilusionismo, que el cuerpo
del delito es de unos 9.000 millones de dólares
imaginarios.
¿El líder máximo u otros miembros
del PSC hubieran hecho la refinanciación mejor
que el ex presidente Noboa y su equipo? Quizá.
Demos el beneficio de la duda. Pero no pudieron hacerlo,
de hecho y en primer lugar porque ese partido no presentó
candidato en las elecciones presidenciales que, con
tal ayuda indirecta, ganó Mahuad. Tras la debacle
económica que pronto vino, Mahuad no pudo pagar
cuotas vencidas de la deuda externa, declaró
la moratoria unilateral de los bonos Brady y Euros,
inició trabajos con Salomon Smith Barney para
la urgente reestructuración de ese tramo de la
deuda... y poco después cayó.
Entonces tuvo Noboa que asumir la presidencia y, con
limitadísimas opciones de maniobra financiera,
renegoció la deuda de los bonos Brady y Euros
con una nueva deuda de bonos Globales. Lo hizo al plazo
más largo posible, para que las cuotas de pago
periódicas fueran más pequeñas,
pero esto, obviamente, con una mayor carga de intereses.
¿Por qué, si la “facilidad petrolera”
es, en todo caso, lo más conveniente para la
refinanciación de la deuda externa, no se lo
hace ahora, sin los apremios del año 2000? Es
algo que debería aclarar el presidente Gutiérrez
y su equipo económico, para no ser también
acusados de un sui géneris “atraco por
omisión”.
Y si acaso el pago de los actuales bonos Globales constituye
la culminación de una operación delictiva,
¿cómo es que ese pago lo ampara una ley:
nada menos que la de Presupuesto del Estado, donde constan
los rubros para el efecto, que año tras año
viene aprobando el H. Congreso Nacional?
Solo me he referido ahora al cuerpo o tronco principal
de la acusación, que se ha presentado bajo la
conveniente forma de una mera denuncia y al amparo de
la inmunidad parlamentaria. En otras oportunidades podré
referirme a sus ramas o derivaciones secundarias, que
se bifurcan en pagos o inversiones con bonos Globales
que sobraron luego de la refinanciación del año
2000. |