| El Universo (13/junio/2003)
Complemento de la carta
Por Eduardo Castillo Barredo
Como el ingeniero Febres-Cordero mandó una carta
a este Diario, pretendiendo descalificarme para opinar
respecto “a su persona o a hechos y actos de su
ya larga vida pública”, me vi obligado
a mandar otra, salvaguardando –más que
mi derecho– mi deber de opinar, con libertad y
honestidad periodística, sobre personas y asuntos
de interés público, por encima de afectos
o desafectos.
En mi carta hago notorio que al referido político,
en determinados momentos y actuaciones de su vida pública,
lo he criticado, y en otros –como lo demuestro
con citas que son pruebas plenas– lo he aplaudido.
Pero en esa breve carta no cabía tratar de nuestras
divergencias de criterios que originó el cruce
epistolar: el asunto principal de su denuncia sobre
un supuesto atraco que merecería la cárcel,
cometido por el ex presidente Noboa, de unos 9.000 millones
de dólares, en la refinanciación de deuda
externa del año 2000. Para eso, volviendo al
tema y ventilándolo del modo más sencillo
posible, para comprensión general, escribo este
artículo complementario.
El viernes anterior, en otro artículo, puse
al descubierto el truco, acto de prestidigitación
e ilusionismo admirable, por el cual, de unos 12.000
millones de dólares que realmente le costaría
pagar al Ecuador, por el capital y los intereses de
los bonos Globales de la refinanciación, en los
30 años de su plazo máximo, el prestidigitador
resta unos 3.000 millones de dólares ilusorios,
que es lo que calcula que le hubiera costado a él
recomprar la deuda de bonos Brady y Euros, con una “facilidad
petrolera”... si a la hora de la verdad le hubiera
sido posible hacerlo. Y de ese modo establece una diferencia
de 9.000 millones de dólares imaginarios como
“cuerpo del delito”.
Para profundizar aún más en la comprensión
del truco, pensemos ahora que hay otras personas más
radicales, pero no menos patriotas que el ingeniero
Febres-Cordero, que consideran un abuso y un atraco
del Primer Mundo contra el Ecuador exigirle el pago
de su deuda externa. Dicen que ellos no pagarían
ni un centavo de esa deuda... si a la hora de la verdad
les fuera posible hacerlo. Si se pagara, el cálculo
del atraco con los bonos Globales ya no sería
de unos 9.000 sino de unos 12.000 millones de dólares,
que es el monto total de su capital e intereses. Pero
a ninguna de esas personas, por radicales que sean,
se le ha ocurrido denunciar aquello como un atraco del
ex presidente Noboa, ni como un acto delictivo, cuya
tipificación no existe en el Código Penal.
Por eso los legisladores vienen aprobando el pago de
los bonos Globales, año atrás año,
en el Presupuesto del Estado.
Hace poco se ha publicado una encuesta (diario Hoy,
7 de junio de 2003) hecha por Market (Blasco Peñaherrera
S.), con cuatro preguntas de las cuales destaco dos,
muy ilustrativas. A la pregunta: “¿Cree
que la denuncia de Febres-Cordero está fundamentada?”,
el 67,89% contesta sí. Y a la pregunta: “¿Comprendió
los argumentos de la denuncia de Febres-Cordero?”,
el 76,70% contesta no. Esto es natural que ocurra ante
un deslumbrante acto de prestidigitación e ilusionismo.
Como es natural que al artista le moleste que alguien
ponga de manifiesto su truco. Pero yo no he querido
molestar a nadie sino cumplir sencillamente mi deber
de periodista de opinión, en procura de la verdad,
sin temor ni favor, lema que fue y sigue siendo mío.
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