| El Universo (22/junio/2003)
El alto dirigente
Por Francisco Febres Cordero
Jefe:
Presento a continuación el informe de la misión
por usted encomendada con el fin de descubrir quién
es el alto dirigente político que le tiene presionado
al Presidente de la Corte Suprema de Justicia, doctor
Armando Bermeo:
En efecto, Jefe, procedí a acudir al Tribunal
Supremo Electoral vestido subrepticiamente con un traje
militar tipo camuflaje, con el pretexto de que quería
constatar in situ si ahí estaban todas las fichas
de los afiliados a Sociedad Patriótica. resulte.
En dentro de los Archivos di con la ficha del doctor
Osvaldo Hurtado, que me Perfecto resultó, Jefe,
con decirle que algunos civiles hasta me pidieron recomendaciones
para que el coronel Patricio Acosta les dé un
puestito. Ojalá les pareció que era el
más alto político porque ha sabido medir
más de uno ochenta. Sin embargo, tuve que descartarlo
porque ya no consta como hijo DP sino como afiliado
de Patria Solitaria, que de tan solitaria creo que si
vive ya ha de ser muerta. O sea el doctor Hurtado resulta
que sí es alto, pero ya no dirigente.
Poco a poco pude constatar, Jefe, que la mayoría
de los dirigentes políticos no han sabido ser
altos. Y no solo eso, sino que han sabido ser hasta
cantantes aunque lo malo es que no se les oía
en las fotos. Otros tienen caras de animadores de tele,
deportistas, locutores. Y así. Para serle franco,
todos me parecieron bien patuchos, para qué también.
En medio de la investigación encontré
la ficha del abogado Álvaro Noboa, con la sorpresa
de que él no parece un alto dirigente, sino uno
de los más gordos, condición a la que,
lamentablemente, no hizo referencia el doctor Bermeo.
Cuando estaba pensando que el doctor Bermeo se había
inventado que había altos dirigentes, asomó
la ficha del ingeñero León Febres Cordero.
Le juro que él sí ha sido bien alto hasta
cuando está bajado del caballo. Con decirle que,
cuando está con tabaco, tiene una alzada de un
metro ochenta y dos, más o menos. Cuando está
sin tabaco es porque está en Miami, donde no
dejan fumar. Ni gritar.
Con mi olfato que no falla, estoy seguro que el Ingeñero
es el alto dirigente que le tiene presionado al doctor
Bermeo para hacer que le meta preso al doctor Gustavo
Noboa y le asegure que va a ganar otros juicios de bastante
altura, Jefe.
Lo único que me falta es que usted me dé
autorización para proceder a llevar al doctor
Bermeo a nuestra oficina para allí efectuarle
una investigación bastante a presión tipo
inmersión en agua o submarino y, alzándole
de los pulgares, obligarle a que confiese quién
mismo es el que le tiene presionado. Chuta, Jefe, le
juro que de cantar, el doctor Bermeo canta, con lo cual
salimos de dudas y diunechas damos por cerrado el caso.
f) Luis Sigcha y Cuntes
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