| El Universo (01/agosto/2003)
Interferencia en la Justicia
Una de las mayores preocupaciones de los ecuatorianos
ha girado en los últimos años en torno
a la inseguridad jurídica existente en el país,
que no solo afecta la libertad y los derechos de los
ciudadanos sino que además se ha convertido en
un obstáculo muy serio para el despegue económico.
Por eso, tan pronto se hicieron públicas las
denuncias contra el ex presidente Gustavo Noboa, se
esperaba que se las investigue y juzgue minuciosamente
y con absoluta imparcialidad, respetando los procedimientos
previstos por la Función Judicial.
Sin embargo, no ha ocurrido así, y desde hace
varias semanas el país viene observando cómo
partidos y dirigentes políticos presionan para
que los funcionarios de Justicia se pronuncien de una
u otra forma. Aun el Presidente de la Corte Suprema
de Justicia ha denunciado que se lo amenazó.
En ese contexto, ciertas resoluciones se adoptan a una
velocidad asombrosa, y otras despiertan profundas dudas
en reconocidos expertos en Derecho.
El país necesita que se sancione con energía
a los mandatarios que se demuestre que han sido protagonistas
de actos de corrupción. Por eso hubiera sido
preferible que el ex presidente Noboa permaneciese en
el país durante el proceso de establecer culpas
o inocencias. Pero eso no puede ni debe servir de pretexto
para que los jueces y las cortes se conviertan en armas
de venganza política, y para que la inseguridad
jurídica se transforme en una enfermedad crónica,
de cuyos síntomas dañinos solo unos pocos
privilegiados estarán exentos.
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