| Quito, Lunes 4 de Agosto de 2003
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Comeos los unos a los otros
Por Diego Araujo Sánchez
Dos hechos aparentemente desconectados coparon la atención
de la semana: el pedido de asilo del ex presidente Gustavo
Noboa y el ansia por salir del país de numerosos
ecuatorianos a fin de evitar la visa que, desde ayer,
se exige para ingresar a España.
Noboa cayó en manos de León Febres Cordero
que, en metáfora reveladora de su forma de entender
la lucha política, confesó que al opositor
no lo soltaba, como perro con hambre. En actitud de
pelea, ocupó momentáneamente la curul
de diputado para arremeter contra Gustavo Noboa y responsabilizarle
del mayor fraude al Estado en los últimos 23
años, un supuesto perjuicio de $9 000 millones
en la negociación de la deuda externa, por el
cambio de los bonos Brady con los bonos Global. Además,
para alimentar el hambre en la cacería de esta
y otras presas, el acusador soltó más
carnadas: la utilización ilegal del saldo de
los bonos, primero, en la contratación de la
firma Salomón Smith Barney; segundo, en una supuesta
capitalización del Filanbanco y del Banco del
Pacífico, entidades en manos del Estado y, tercero,
en la compra del edificio del Filanbanco para la Corte
Suprema de Justicia.
Como recordó el martes pasado HOY, para conocer
si la negociación fue beneficiosa o perjudicial
para el país habría que establecer comparaciones
y aquello, según Walter Spurrier, “no resulta
posible porque Ecuador es el único país
que incumplió el pago de los bonos Brady. Los
intereses del los bonos Global son altos, pero reflejan
la falta de confianza de los agentes económicos
en la estabilidad del país”.
¿Quién puede creer que Gustavo Noboa
se haya beneficiado por esa operación o que sea
responsable de peculado, según la ágil
acusación de la fiscal Marina Yépez? El
ex mandatario cometió muchos errores como gobernante.
El más costoso para el país fue nombrar
para ministro de Economía a Carlos Julio Emanuel,
ex colaborador de Febres Cordero. Pero Noboa tiene antecedentes
de reconocida integridad moral y una vida limpia. En
realidad, ahora es objeto de una venganza de quien pasa
por uno de los dueños del país gracias
a las influencias y presiones que ejercen su partido
y él sobre legisladores jueces y presidentes.
Mientras se desarrollaba este escándalo político,
miles de ecuatorianos han pugnado, en los últimos
días, por salir del país antes de que
rigiera el visado obligatorio para el ingreso a España.
Por lo menos medio millón de compatriotas dejaron
Ecuador en los cinco últimos años.
Parece que el país del escándalo político
y el país del drama de la emigración no
tuvieran conexión alguna; no la tienen desde
el punto de vista de la pequeñez e irresponsabilidad
de una lucha política ciega ante las realidades
sociales y económicas de las mayorías;
pero sí la tienen, y muy estrecha, porque ese
canibalismo de las élites ha convertido a este
país en tierra inhóspita, que expulsa
a miles de sus hijos a un destino incierto. El mandamiento
supremo que se observa, por inspiración de los
insensibles dueños del país, es "Comeos
los unos a los otros". Para muestra, basta el botón
de la metáfora del perro con hambre.
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