| Sábado, 2 de Agosto del 2003 Diario El Comercio
Canibalismo & corrupción
Por Carlos A. Jaramillo A.
El asilo diplomático solicitado por el ex presidente
Gustavo Noboa al Gobierno de la República Dominicana
llama a meditar sobre lo perjudicial que es para la
ya deteriorada imagen del país la cadena de escándalos,
en los que han estado inmersos los cuatro últimos
presidentes de la República y el ex vicepresidente
del régimen anterior a éstos.
Si bien es evidente que algunos de ellos incurrieron
en festines y en actuaciones estrafalarias, que motivaron
su destitución, otros se han proclamando, con
razón o sin ella, víctimas del insaciable
canibalismo político que impera en el Ecuador.
El ex presidente Noboa sostiene que "las instituciones
están secuestradas por el poder y la influencia
de un grupo de políticos que ha hecho del tráfico
de influencias y del miedo su forma de vida". Se
refiere al Partido Socialcristiano y, en especial, a
su líder y enemigo declarado, ingeniero León
Febres Cordero.
Abdalá Bucaram reside desde el 11 de febrero
de 1997 en Panamá, cuyo Gobierno le concedió
asilo político. Pesan sobre él orden de
prisión por peculado y varios juicios penales
por denuncias de mal manejo de gastos reservados, adquisición
de mochilas escolares, compra de armamento y equipo
de seguridad e incorrecciones en la Aduana.
Jamil Mahuad viajó el 25 de febrero del 2000
a Perú y de ahí a Estados Unidos. El 13
de julio de ese año fue sindicado por la declaratoria
de feriado bancario y el congelamiento de depósitos.
También está enjuiciado por la denuncia
de Fernando Aspiazu, ex propietario del Banco del Progreso,
de que le entregó más de tres millones
de dólares para su campaña presidencial.
Fabián Alarcón es el único que
se puso en manos de la justicia y permaneció
detenido medio año, en 1999, por una denuncia,
de la entonces diputada Cecilia Calderón, de
que había contratado un alto número de
"pipones" cuando fue presidente del Congreso.
Esta acusación fue colofón de la disputa
por la dirección del FRA, que en paz descanse.
Alberto Dahik, vicepresidente en el régimen
de Sixto Durán Ballén, permanece desde
el 12 de octubre de 1995 en Costa Rica, también
como asilado político, bajo acusación
de manejo indebido de fondos reservados.
Ahora le tocó el turno a Gustavo Noboa, como
epílogo de una virulenta polémica con
el diputado y ex presidente Febres Cordero, quien el
21 de mayo denunció en el Congreso, con el respaldo
de un montón de documentos, que "el gobierno
de Noboa cometió el más grande atraco
financiero de la historia del país" y advirtió
que lo perseguiría "como perro con hambre"
hasta que sea sancionado, intimidación de la
que se hizo eco el caricaturista Bonil, de El Universo
y dijo: "¡Ojalá hubiéramos
tenido algún perro hambriento para el caso Ran
Gazit!"
Por coincidencia, la Gerenta de la AGD sacó
a relucir esos mismos días la vigencia de medidas
cautelares contra el ex presidente Noboa, hasta que
se determine si tiene algún grado de participación
en un presunto caso de testaferrismo, en el que está
involucrado un hijo del ex mandatario.
Se escribe así otra página de vergüenza
en la historia de nuestro país, catalogado entre
los más corruptos del mundo. Lo justo y necesario
es que, por los canales correspondientes, se investiguen
a fondo las denuncias y se aplique la ley con la debida
rectitud y sin presiones. Ventajosamente, al frente
de la Corte Suprema de Justicia está un magistrado
que ha demostrado entereza.
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