| Quito, Viernes 8 de Agosto de 2003 Diario Hoy
El asilo de Gustavo Noboa
Por Claudio Mena Villamar
Aceptar el asilo político solicitado por el
ex presidente Gustavo Noboa es algo que compete exclusivamente
a la República Dominicana que es el país
que recibió la solicitud de asilo. Eso lo dice
el texto de la Convención sobre Asilo Diplomático
suscrita por los países miembros de la OEA.
Analizar si el ex presidente es o no un perseguido político
es un asunto que puede discutirse. Su verdad -la de
Noboa- consta en la solicitud de asilo dirigida al embajador
Norman Ferreira (publicada en HOY, 2003-07-29). La verdad
es que en ella se explica el acoso al que ha sido sometido
desde el momento en que el diputado León Febres
Cordero le acusó de haber festinado los recursos
del país en la negociación de la deuda
externa (cambio de unos bonos por otros y el uso indebido
de $126 millones para recapitalizar los bancos Filanbanco
y del Pacífico).
Como el asunto pasó a conocimiento de la Corte
Suprema, debido al fuero del que goza el ex presidente,
la Fiscalía General se apresuró a tramitar
la denuncia, tipificándola como peculado y pidió
la prisión y medidas cautelares contra el ex
presidente, petición que el magistrado supremo
negó, habiéndose concedido la respectiva
apelación ante una de las salas de lo Penal de
la Corte Suprema, recurso que está pendiente.
Por otro lado, los informes sobre la renegociación
de la deuda no han sido conocidos por el Congreso y
la Contraloría General del Estado tampoco ha
emitido informe alguno.
Lo que se ha dado es la presión o chantaje ejercidos
por el jefe socialcristiano para que el presidente de
la Corte Suprema conduzca el proceso para conseguir
la prisión de Noboa. Como el magistrado Bermeo
anunció esta maniobra, inmediatamente se lo acusó
de haber obrado en forma delictuosa en la adquisición
del edificio para la Corte Suprema, asunto sin fundamento
legal alguno, claramente explicado por el ministro Bermeo.
Desde otro flanco, la gerenta de la AGD impide la
salida al exterior del ex presidente, porque investiga
una denuncia. Según testimonio vertido por uno
de los abogados del doctor Noboa, existieron instrucciones
para su arraigo en caso de que quisiera viajar. Todas
estas maniobras, en las que existen móviles de
carácter político indudables, no de parte
del Gobierno del coronel Gutiérrez, lo que es
menester aclarar, sino de enemigos políticos,
con gran influencia en las autoridades nacionales, debieron
haber acosado al ex presidente al punto de obligarlo
a tomar la dura decisión de solicitar asilo en
la Embajada de un país hermano, solicitud que
según última noticia, está confirmada.
El Ecuador deberá respetar esta decisión
y disponer la custodia necesaria cuando el ex presidente
viaje a República Dominicana. ¿Qué
pasará con los juicios pendientes? Estos deberán
proseguir hasta la sentencia y, en el caso de declararse
su culpabilidad, habrá que estudiar el problema
de la extradición con el país asilante.
La situación se vuelve similar a la de otros
asilados: los señores Dahik y César Verduga,
cuyos juicios no han concluido.
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