| Quito, Miércoles 13 de Agosto de 2003 Diario
Hoy
CONTRAPUNTO
"Terrorismo administrativo"
Por Diego Cornejo Menacho
El representante de una compañía extranjera,
con planes de inversión y trabajo en Ecuador,
me ha dicho que ha llegado a la conclusión de
que en el país existe lo que se podría
calificar de ‘terrorismo administrativo’,
que ha paralizado la gestión gubernamental.
En virtud de este síndrome, todos, dignatarios,
personajes y burócratas con mucha o poca capacidad
de decisión, incluido el presidente de la República,
Lucio Gutiérrez, le han tomado pánico
a poner su firma en los proyectos o programas en los
que estén en juego apreciables cantidades de
dólares.
Sucede esto incluso en obras que ya han estado concesionadas
y, sin embargo, la política es recomenzar todo,
revisar toda la documentación, pedir nuevos informes
a los organismos de control y al abogado del Estado.
En esto se ha pasado el Gobierno los primeros seis meses
de su gestión, y ello contribuye a explicar que
en ese tiempo ha sido incapaz de definir e implantar
una política petrolera nítida, aunque
la economía futura del país depende de
los ingresos petroleros tanto como el cerebro del oxígeno
que le bombea el corazón. El fenómeno
no ocurre exclusivamente en el ámbito petrolero.
Es evidente también en los grandes proyectos
hidroeléctricos y en empresas cuya modificación
radical en la administración no puede esperar
más, en las que el mayor accionista es el Fondo
de Solidaridad. Es decir, estamos en un país
y ante un Gobierno con grandes planes pero con incapacidad
de llevarlos a la práctica.
¿Cómo explicar este fenómeno?
Aparte de la inexperiencia en el manejo del sector público
-que pudo justificarse durante un par de meses-, está
la obsesión en la lucha contra la corrupción.
Tal propósito que comparten todos los ecuatorianos,
de dientes para afuera, es particularmente visible en
la conciencia del jefe de Estado, a juzgar por sus reacciones
cuando algún diputado, por ejemplo, ha pretendido
involucrarlo en una acusación de cohecho. Esa
militancia anticorrupción, aparentemente es incongruente
con la urgencia de tomar decisiones administrativas.
Pero no es solo eso. El prontuario de ex presidentes,
ex vicepresidentes, ex ministros, ex gerentes de empresas
estatales que se han refugiado en el exterior, para
eludir acusaciones penales, está contribuyendo
a este ‘terrorismo administrativo’, especialmente
en funcionarios inexpertos.
Todo esto es ocasionado por la judicialización
de la política, un concepto cada vez más
usado en los medios políticos e informativos,
que permite comprender una perversión de la dinámica
política en Ecuador, causada por influencias
no deseadas en la Función Judicial y por el poder
económico, que sirve de guillotina a conocidos
líderes nacionales.
Una parálisis administrativa no es compatible
con la necesidades que tiene el país, en este
momento. Significa inseguridad jurídica para
los inversionistas del exterior, pero también
para los burócratas, en cuyo futuro puede echarse
la carta de la prisión o del exilio, lo que hoy
se traducirá en miedo. |