| Quito, Sábado 31 de Mayo de 2003
www.hoy.com.ec
Juicio a Gustavo Noboa, en manos de fiscal
El titular de la Corte Suprema de Justicia rechazó
el pedido de la fiscal por improcedente
El titular de la Corte Suprema de Justicia, Armando
Bermeo, negó por improcedente la solicitud de
la fiscal Mariana Yépez de pedir autorización
al Congreso para enjuiciar penalmente al ex presidente
Gustavo Noboa.
Bermeo señala que de acuerdo con el art. 130,
numeral 10, de la Constitución, el Congreso es
competente para autorizar el enjuiciamiento al presidente
o vicepresidente de la República "y actualmente
Gustavo Noboa no ostenta tal dignidad".
A criterio del penalista Ernesto López, el pedido
de la fiscal al titular de la Corte es una equivocación
que se podría haber producido "por desconocimiento
de la Constitución o porque supuso de buena fe
que los ex presidentes estaban inmersos en el artículo
130".
El pedido que hizo Yépez era para enjuiciar a
Noboa por la renegociación de la deuda, que está
en indagación previa. Con la negativa de Bermeo,
la fiscal podría incluir al ex presidente Noboa
en la instrucción fiscal que deberá dictar
en el caso.
Esto, mientras Bermeo ayer avocó conocimiento
de la instrucción en contra los ex ministros
de Finanzas Jorge Gallardo y Francisco Arosemena por
la recapitalización del Banco del Pacífico
y Filanbanco. (MAR)
Indagaciones previas
Tras las denuncias presentadas por León Febres
Cordero, la Fiscalía abrió tres indagaciones
previas: sobre la capitalización del Banco del
Pacífico y Filanbanco, donde se dictó
instrucción fiscal; la segunda acerca de la contratación
de Salomon Smith Barney, cuya instrucción llegará
en las próximas horas a la Corte, y la tercera,
por la renegociación de los bonos de deuda.
En pie de guerra
León Febres-Cordero denuncia “el mayor
atraco de la historia” en la renegociación
de la deuda realizada en el gobierno anterior. Gustavo
Noboa responde que es una venganza
Durante los dos últimos años, Gustavo
Noboa y León Febres-Cordero libraron una guerra
verbal, con balas de grueso calibre. “El presidente
Febres-Cordero es un malcriado, un matón de barrio…El
partido Social Cristiano se maneja al estilo de don
Vito Corleone, ahí no hay deliberación
sino la voluntad de Vito Corleone. Intenté conversar
con él, pero su voluntad depende de seis vodkas
y ahí el vod- ka ahoga la voluntad. Es un amargado:
Olafo”, fueron las descargas de Noboa. En el cañón
de Febres-Cordero estuvieron “Bobalicón,
guaso, vanidoso.
Poseído de un engreimiento propio del idiota,
anda paseándose por el mundo contando chistes
agrios, huyendo de la realidad nacional. A las ya acostumbradas
boberas de la yuca tenemos que oír de un presidente
mal informado y hasta grosero, la ridiculez de que toda
la clase política pertenece al Jurásico”.
Ahora, con un nuevo escenario político –Noboa
como ex mandatario y Febres-Cordero como legislador–
la guerra tiene municiones más profundas que
una colección de frases hirientes. El legislador
denuncia “Un atraco de 9.000 millones de dólares
en la renegociación de la deuda externa”.
Y el ex Presidente responde: “Soy objeto de una
persecución porque supe enfrentar su soberbia
y arrogancia”. ¿Atraco o venganza?
LA DENUNCIA
Durante más de dos horas, y exhibiendo “más
de seis mil páginas de documentos”, el
ingeniero Febres-Cordero argumentó que el país
perdió 8.612 millones de dólares en el
canje de bonos Brady y Eurobonos, que hizo el gobierno
de Gustavo Noboa. Encargado de ejecutar las políticas
determinadas por Noboa fue Jorge Gallardo Zavala, quien
primero estuvo como jefe de la renegociación
y después como ministro de Finanzas.
En agosto del año 2000, tras cerca de un año
de moratoria en el pago de sus acreencias y luego de
haber firmado un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional,
Ecuador reemplazó los Bonos Brady y Eurobonos
por Bonos Globales, por un monto de 6.980 millones de
dólares. Los nuevos bonos se entregaron con un
descuento de 40 por ciento del capital y a plazos de
12 y 30 años. Los bonos a 30 años (4.500
millones) tienen tasa variable que va de cuatro por
ciento en el primer año hasta 10 por ciento a
partir del séptimo año. Los bonos de 12
años (1.250 millones) tienen una tasa fija de
12 por ciento anual.
|